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Festival De Cine Experimental De Bogotá llega a Retina Latina

23

Oct
2026

¿Qué sucede cuando el cine deja de seguir las reglas habituales para explorar otros caminos? Una imagen que se transforma en recuerdo, un paisaje que guarda las huellas de la historia, una ciudad que parece moverse en sueños o un cuerpo que se convierte en declaración política: el cine experimental abre posibilidades para contar aquello que no siempre cabe en una narración convencional.

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Desde el 22 de octubre de 2026, Retina Latina presenta una muestra exclusiva de cortometrajes colombianos en alianza con el Festival de Cine Experimental de Bogotá / Cineautopsia. La selección reúne 14 obras distribuidas en dos secciones: Destacadas Colombia y Panorama Colombia, con propuestas que recorren la memoria, la identidad, el territorio, la experiencia urbana y las posibilidades expresivas de la imagen en movimiento.

Destacadas Colombia: imágenes que desbordan la realidad

Esta sección reúne siete cortometrajes que exploran los cruces entre historia, poesía, memoria y experimentación audiovisual.

  • CHAIKA, de Ingrid Paola Bonilla Rodríguez (2025), imagina el viaje de Valentina, una cosmonauta rusa de 76 años que recibe, con tres décadas de retraso, una invitación enviada desde Cuba para participar en una expedición agrícola a Marte. Entre una isla ucrónica y las promesas de un futuro que nunca llegó, la película evoca la nostalgia y los sueños suspendidos.
  • Posdata para el fin del mundo, de Jahn Mela (2025), parte de un mensaje enviado desde la Tierra hacia una estrella situada a más de 1.111 años luz para construir un viaje hacia el interior del ser humano. Animación cuadro a cuadro, glitches, motion graphics y experimentación audiovisual por código se combinan en un poema expandido que también incorpora escritos accesibles mediante códigos QR.
  • Mal de Tierra, de Laura Camila Caballero y Sara Idárraga (2025), construye una experiencia sensorial alrededor del agua, el viento, las montañas y la memoria fluvial. En esta obra, el paisaje se convierte en un espacio donde las voces y las historias se entrelazan con las transformaciones de la naturaleza.
  • Anoche a medianoche, de Ricardo Muñoz Izquierdo (2026), toma como punto de partida un poema de 1819 sobre la huida del virrey Juan Sámano después de la batalla de Boyacá. A través de selvas, rituales, oraciones, esculturas y danza, transforma el episodio histórico en una experiencia visual que cuestiona, desde la sátira, los relatos oficiales y sus resonancias contemporáneas.
  • Pudor ante el asalto de los ojos furtivos, de Laura María Rodríguez (2025), convierte el espacio público en escenario de una disputa sobre el deseo, la mirada masculina y la vigilancia del cuerpo femenino. La película propone una reflexión estética y política sobre las relaciones de poder que atraviesan la ciudad.
  • Inmarcesible, de Juan Sebastián Parra Posso (2025), es un videoclip experimental que contrapone la imagen de una flor suspendida en el tiempo con objetos y espacios marcados por la violencia: una silla vacía, unas botas sin dueño y una casa en ruinas. Entre la ausencia y la resistencia, la obra construye un poema audiovisual sobre la memoria y la ternura.
  • DESBORDES, de Vanessa Stefani Morales (2025), comienza con una pequeña mancha en un zapato blanco en medio de un aeropuerto. El detalle despierta recuerdos dormidos en Gabi y abre un recorrido sensorial entre luces frías, silencios y símbolos que regresan desde la memoria.

Panorama Colombia: cuerpos, ciudades y territorios en transformación

La segunda sección reúne siete películas que se aproximan a la vida cotidiana desde perspectivas singulares y exploran las relaciones entre identidad, afectos, migración y paisaje.

  • Pierna Pernil, de Santiago Aguilar (2026), articula tres reflexiones urbanas: las palomas que sobreviven en las calles de Bogotá y se confunden con sus habitantes, la intimidad de probar lágrimas recién escurridas y la advertencia de que los niños nunca deben jugar con fósforos. Una propuesta que enlaza observación cotidiana y asociaciones inesperadas.
  • Somnolítico, de Abril Natalia Velásquez Mateus (2026), sigue a un ser extraño que se pierde en el caos del transporte masivo. Entre multitudes, transeúntes sin rostro y movimientos automáticos, la ciudad se convierte en un laberinto que invita a pensar en el anonimato y la posibilidad de reencontrarse consigo mismo.
  • Entrelazadas (The Hardest Shapes), de Alejandra Morales García (2026), explora las tensiones entre una hija, su madre y su abuela alrededor de las expectativas sobre lo que significa ser mujer. La escucha y el encuentro entre generaciones abren preguntas sobre los mandatos sociales y la construcción de la identidad.
  • Yo Manifiesta, de Felipe Peñuela y Juan Diego Quintero (2025), utiliza el cuerpo, la voz y el poema performático para construir una proclama audiovisual contestataria. La obra se afirma como un gesto de expresión personal e identidad.
  • Los Años del Conejo, de Raquel Tamayo Gutiérrez (2025), propone un diario íntimo sobre la pérdida de memoria asociada al duelo migratorio. A través de fragmentos coloreados a mano —animales favoritos, paisajes, hermanas y amigas—, la autora intenta recuperar recuerdos de la vida que dejó en México y conservarlos frente al paso del tiempo.
  • Ensoñaciones cósmicas de la materia, de Joaquín Piñero Gómez (2026), invita a un viaje místico y sensorial por los territorios de la selva amazónica. Su poema audiovisual conecta imágenes del paisaje con el inconsciente humano y una percepción primordial del mundo.
  • Lamentos de un balcón, de Juan Chispas (2026), ofrece un retrato psicodélico y poético de la experiencia urbana bogotana. El TransMilenio por la avenida Caracas, las luces, los olores, las pantallas y los perros criollos componen un recorrido que transita entre la incertidumbre de la capital y la evasión hacia las playas de Gaira.

Un cine que se atreve a experimentar

Las películas de esta muestra no proponen una sola manera de entender el cine experimental. Algunas parten de archivos e imágenes históricas; otras recurren a la animación, la intervención manual, el performance o la exploración sensorial del paisaje. Todas encuentran en la experimentación una oportunidad para alterar las formas habituales de narrar y abrir nuevas preguntas sobre aquello que vemos y vivimos.

La alianza entre el Festival de Cine Experimental de Bogotá / Cineautopsia y Retina Latina permite que estas búsquedas creativas lleguen a más espectadores y que el cine colombiano dialogue con públicos de distintos territorios.

Atrévete a mirar de otra manera. Desde el 22 de octubre de 2026, explora gratuitamente los 14 cortometrajes de esta muestra en Retina Latina y descubre las múltiples formas que puede tomar el cine cuando se permite experimentar.

Conoce más información aquí: https://www.instagram.com/bogotaexperimental?utm_source=ig_web_button_share_sheet&psln=ZDNlZDc0MzIxNw==

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