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Autonomía y criterio en tiempos de IA

6

Oct
2026

Frente al avance de la inteligencia artificial, la sexta sesión de las Lecciones de Cine 2026, guiada por la futurista Fernanda Rocha, propone trascender la falsa dicotomía entre utopía y distopía para recuperar la autonomía creativa desde una perspectiva latinoamericana.

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La sexta sesión de las Lecciones de Cine 2026, nos convoca a la culminación de un ciclo de diálogo y construcción colectiva. Este último encuentro, coordinado por la futurista, consultora, educadora, cofundadora de Blackbot y directora de Futuros Creativos, Fernanda Rocha, articuló un taller práctico donde las y los participantes reflexionaron en torno a los estudios de futuros y los análisis prospectivos, desde una mirada latinoamericana, frente al avance de la IA. La premisa de la lección buscó trascender las lecturas apocalípticas dominantes, recuperando agencia como colectivo humano, a partir de la construcción de imaginarios propios que sí den espacio a otros futuros.

Para iniciar la conceptualización de la lección, Fernanda recurrió al pensamiento del filósofo alemán Martin Heidegger, citando una premisa sobre la tecnología: la esencia de la técnica no es en absoluto algo técnico. A partir de esta referencia, nos proponemos dejar de reducir la conversación sobre la IA a sus aspectos estrictamente operacionales como lo son la infraestructura, los algoritmos, los bits, los bytes, etc. Apegarnos a la sola “aprobación” o “rechazo” técnico mantiene al debate atrapado en un bucle que impide comprender lo esencial sobre cómo la tecnología modifica nuestras formas de ver, hacer, interactuar y, sobre todo, de ser.

Así como hemos discutido en lecciones anteriores, Fernanda también enfatiza en la no neutralidad de la tecnología. Cada desarrollo técnico porta consigo una carga política, económica, ideológica y cultural implícita. Sin embargo, la discusión pública contemporánea suele simplificar el análisis y, en ese mismo camino, termina reduciendo el fenómeno a la oposición entre utopismo y distopía. El problema ético y político de permanecer atrapados en semejante dicotomía, radica en que ambas posturas despojan al ser humano de su autonomía. La visión utópica delega el porvenir ciegamente a la técnica, mientras que la postura distópica sume a los individuos en un derrotismo inmovilizador que asume el futuro como un destino inevitable. 

Apoyándonos en la etimología de la palabra autonomía (del griego autos, que significa uno mismo, y nomos, que significa ley o norma) podemos clarificar la ruta que nos permite restaurar nuestra capacidad de gobernarnos por cuenta propia. Fernanda nos indica la urgencia de observar estos escenarios utópicos y distópicos para trascenderlos mediante la toma de agencia en el presente.

Por otra parte, la lección nos ayuda a sopesar también que las grandes preocupaciones actuales en torno a la soberanía cultural, el extractivismo, la inequidad en el acceso tecnológico, la precarización laboral, etc., continuarían vigentes incluso en un mundo donde la inteligencia artificial no existiera. Esto nos hace notar que, en el fondo, la tecnología actúa como un amplificador de dificultades preexistentes, y esto nos obliga a debatir sobre problemas estructurales históricos que la sociedad no ha resuelto.

Frente a todo este diagnóstico, la perspectiva teórica de Fernanda nos propone herramientas críticas basadas en el estudio de futuros, un marco de investigación social que emerge tras la Segunda Guerra Mundial. Para respaldar esta perspectiva, la ponente nos presenta las definiciones de Sohail Inayatullah y Ziauddin Sardar, que nos ayudan a comprender, en términos muy generales, el estudio de futuros como una disciplina que analiza sistemáticamente futuros posibles, probables y preferibles, además de que cuestiona axiomas y supuestos normalizados en la sociedad, que pueden ser transformados en el presente para producir nuevos frutos. Bajo este enfoque, la prospectiva asume el futuro como un bien común que puede ser influido e intervenido mediante las decisiones e interacciones que se toman en el plano actual.

Para llevar estos conceptos a la práctica, la lección articuló una dinámica participativa basada en el Triángulo de Futuros, herramienta diseñada por Sohail Inayatullah que analiza tres fuerzas interrelacionadas:

  1. La atracción del futuro: Aquellas visiones, anhelos e ideales que entusiasman o generan aspiración sobre el devenir de una disciplina.
  2. El peso del pasado: Las estructuras, inercias históricas, vicios organizativos, fracasos previos y aprendizajes que frenan o condicionan la marcha hacia esas visiones.
  3. El empuje del presente: Las tendencias tecnológicas, cambios políticos, disrupciones y capacidades existentes en el horizonte contemporáneo.

Complementando el esquema original de Inayatullah, Fernanda expuso una variante desarrollada desde su propia investigación, llamada Triángulo de Futuros Personales y Colectivos. Este modelo traslada la reflexión del plano macro al ámbito micro e individual, articulado en tres niveles: Fundamentos (valores y saberes que se desean conservar), Barreras a superar (obstáculos a sortear) y Acciones para el cambio (intervenciones concretas e inmediatas).

Durante el desarrollo práctico de la sesión, apoyado por herramientas digitales y por dinámicas de interacción grupal, las y los participantes trabajaron con diversos escenarios hipotéticos y con series de preguntas. El diálogo colectivo reveló algunas constantes, inquietudes compartidas y consensos sobre el ejercicio cinematográfico y audiovisual en la región. Así, la comunidad tejió un diagnóstico y plantó la semilla de una posible hoja de ruta que ayude al sector creativo en su relación con la IA.

I. Fundamentos para el futuro

Una constante expresada en las opiniones de las y los asistentes, es la necesidad de salvaguardar el valor artesanal, sensible e irremplazable del ser humano en los procesos de creación. Frente a escenarios donde la inteligencia artificial acelera y “facilita” múltiples tareas, la comunidad coincidió en que la técnica debe operar como una herramienta asistencial y no como un sustituto del criterio, la duda, el error o la búsqueda estética, que son la esencia misma del hecho artístico.

Dentro de las respuestas de las y los participantes, se destacaron conceptos como la intuición, la capacidad crítica, el pensamiento profundo y la autenticidad como las verdaderas fortalezas de la creación. 

Los fundamentos se relacionan también con formas organizativas propias de nuestra región que encuentran una metáfora en la minka, o minga del conocimiento, y que respaldan la construcción de colectivos, el trabajo en equipo, la educación presencial, la solidaridad y el trabajo en red. 

En ese sentido, el cine y audiovisual de la región es concebido como un acto de socialización y un tejido comunitario. Por ello, los saberes acumulados, la diversidad cultural, las curadurías locales, y la protección y divulgación autónomas de nuestros acervos audiovisuales, son asumidos como un patrimonio vivo y como un fundamento que articula la práctica creativa en general. 

II. Barreras a superar

Los apuntes de las y los participantes acerca de las dificultades, tienden a coincidir en que las barreras, más allá de ser de carácter técnico, son de índole estructural e ideológica. Algunas respuestas indican el miedo a la inutilidad profesional, la ansiedad por una actualización infinita, la desconfianza sobre la autenticidad de lo que vemos y el temor a que los talentos sucumban a la tentación de delegar el proceso creativo. Frente a ello, se reivindicó el gozo y la experiencia de la fricción del proceso, como actos de resistencia contra la inmediatez.

Algunos de los temas en los que coincidieron las y los asistentes se pueden agrupar en estas barreras:

  • La falta de infraestructura tecnológica local y autónoma, la volatilidad de los formatos digitales y la marcada disparidad entre países y comunidades vulnerables que carecen de acceso real a estas herramientas.
  • El patrón arraigado de asumir que la creación y circulación de nuestras historias depende exclusivamente de fondos corporativos, intermediarios privados o convocatorias institucionales. Así mismo, constituye una barrera la falta de garantías para que las obras lleguen a públicos amplios sin depender de los grandes monopolios del mercado. 
  • La entrega irrestricta de bases de datos de nuestras obras sin regulación sobre autoría, sumada a la ausencia de modelos de IA creados desde contextos propios e inspirados en miradas decoloniales. Esto deviene en la reproducción de sesgos algorítmicos y, en últimas, en el empobrecimiento de nuestros imaginarios culturales, en medio de la expansión de estéticas homogéneas.
  • La creciente dependencia de niñas, niños y jóvenes hacia la IA, incluso para la elaboración de creaciones sencillas, textos o expresiones de índole personal. 
  • El enorme riesgo medioambiental ante la expansión de la instalación de centros de datos en nuestros territorios.

III. Acciones para el cambio

Lejos de la resignación, se consignaron algunos apuntes para construir compromisos operativos que pueden asumirse desde el presente. La acción colectiva podría empezar a pensarse estableciendo grupos de acciones:

1. Se planteó la necesidad de construir canales de comunicación permanentes (aprovechando herramientas dinámicas como Discord) para articular gremios, consejos, colectivos y sindicatos. Esta red tiene como meta defender condiciones laborales justas, impulsar curadurías compartidas y sentar las bases para una inteligencia artificial con mirada y datos regionales. Asimismo, se sugirió trabajar en un manifiesto colectivo que afirme la soberanía creativa desde nuestras experiencias territoriales.

2. Llevar el debate a las aulas de clase y a otros espacios de aprendizaje colectivo y colaborativo. La educación debe trascender el mero adiestramiento técnico para ofrecer una alfabetización digital integral que estudie la anatomía de las “máquinas” (su consumo de recursos, impacto ecológico, funcionamiento de datos, etc.). Se busca promover un uso responsable y consciente que garantice la autonomía y evite delegar la toma de decisiones éticas y creativas.

3. Se propone retomar la dimensión artesanal de los oficios, el trabajo de campo, la reportería y la vivencia directa en general. 

4. En el ámbito de la memoria, el compromiso se enfoca en la organización, protección y clasificación del archivo audiovisual comunitario, garantizando que la tecnología sirva como un elemento de resistencia para visibilizar las tradiciones y salvaguardar el patrimonio de las diversas comunidades, incluyendo los pueblos originarios.

La Lección 6 concluyó con una importante reflexión que Fernanda Rocha nos ofrece al señalar cómo las incomodidades o resistencias surgidas al interactuar con nuevas herramientas tecnológicas en diversas áreas del trabajo, tal como sucedió durante algunas actividades de la sesión, son un reflejo a pequeña escala de los desafíos que implica incidir en el futuro. Tal vez, para intervenir en la realidad es justo empezar a ejecutar pequeñas acciones cotidianas desde el propio espacio de trabajo, dedicando tiempo al estudio crítico de las herramientas, estableciendo consensos éticos sobre el uso creativo de la tecnología, y delimitando con claridad qué decisiones queremos automatizar y cuáles exigen de forma irrenunciable nuestro criterio humano.

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