Con Agustín grave, el grupo logra cargar el celular y enviar un mensaje masivo que los rescata, desenmascarando a las directivas.
Sam es confrontado por el robo de las pruebas, mientras el grupo descubre que las directivas del colegio aplicaron un examen falso y sexista.
Mientras los alter egos se desatan en el encierro y los secretos salen a la luz, Sam termina por confesar que él robó las pruebas.
Un fallido intento por usar el celular eleva la tensión, obligando a Pablo a confesar un secreto que destapa el oscuro pasado de todos.
Pablo queda expuesto con los exámenes robados mientras Agustín sufre una crisis y Brillo, acorralada, destroza el único celular útil.
El alter ego de Pablo domina el encierro mientras la apertura de maletas expone más secretos y se confirma que pasarán allí el fin de semana.
La requisa de maletas expone secretos íntimos que desatan el caos, mientras el tiempo corre para Agustín y su urgente necesidad médica.
Mientras Brillo oculta un secreto del pasado con un profesor, en el presente un celular suena en el encierro y revela que alguien miente.
Mientras se revela el misterio de las pruebas perdidas, los chicos atrapados descubren que no tienen señal y buscan una ruta de escape.
Un peligroso juego viral y las tensiones del grupo terminan por dejar a los cinco estudiantes encerrados bajo llave en el cuarto de basuras.