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Félix Joaquín Rodríguez

Colombia 🇨🇴

Foto de Félix Joaquín Rodríguez
El director de cine, Félix Joaquín Rodríguez, reconocido a nivel nacional por la película silente Alma provinciana, nació en Chima, Santander en 1897, fecha que coincide con la primera proyección cinematográfica pública de cine en el país. Con el sueño de instalarse en Estados Unidos, siendo muy joven se fue de su casa, y en compañía de su hermano se embarcó por el río Magdalena hasta la ciudad de Barranquilla, y luego hacia Panamá. Tiempo después de su travesía, los hermanos Rodríguez se instalaron en la ciudad de San Francisco, California, y allí el joven Félix logró participar como extra de películas, cargador de cables y un sinnúmero de actividades relacionadas con la industria naciente del cine. Con todos sus ahorros invertidos en un proyector de cine y algunas películas, regresó al país y se radicó en El Socorro, Santander, donde alquiló uno de los salones del Teatro Manuela Beltrán, para dedicarse a la exhibición de cine en este municipio y otras ciudades de Cundinamarca, Boyacá y Santander. Más adelante, se radicó en Bogotá y comenzó sus estudios en la Universidad libre, donde obtuvo el título de abogado. A mediados de los años veinte, a la edad de 28 años, escribió, dirigió, hizo cámara, diseñó, construyó escenografía e iluminación, e incluso, él mismo reveló una segunda copia y culminó su gran proyecto Alma provinciana (1926), considerado el octavo largometraje en la historia del cine colombiano, a lado de Bajo el cielo antioqueño (1927), Conquistadores de almas (1925), El amor, el deber y el crimen (1926), Como los muertos (1925)  y Garras de oro (1927). Gracias a su esposa Clementina Pedraza, se sabe que escribió el libro de cuentos Chingalo y algunas obras para teatro; entre ellas, Corazón de tierra, Amor de patria y Con el nombre de Isabel en los labios.
Félix J. Rodríguez dirigió Alma provinciana con escenarios en Bogotá y algunos exteriores en la sabana y en Santander, pero, además, fue el camarógrafo, montador y hasta laborista de su película construyendo una reveladora personal después de las dificultades que tuvo en la copia de los primeros rollos en los Estados Unidos. Como su increible inquietud artística también lo había llevado por los lados de la pintura y la orfebrería, compuso la decoración de los interiores y en su exigencia teratral, dirigió de manera muy experta a los actores de la película, entre los que figuraron Elisa y Rosa Lobel, Carlos Brando, Ramón Vesga, Juan Antonio Vanegas, César Philips, Alberto Galvis Galvis y otros, y en una escena, Camilo Daza, famoso aviador colombiano. (Tomado de Historia del cine colombiano de Hernando Martínez Pardo)
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