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Lucía Garibaldi, de Los tiburones a Un futuro brillante

10

Ago
2026

La directora uruguaya Lucía Garibaldi va Camino al Estreno con Un futuro brillante, su segunda película, que llega el 14 de agosto a la Cineteca Nacional de México . Mientras la nueva película viaja a los cines, su ópera prima, Los tiburones, premiada en Sundance, se puede ver en Retina Latina con acceso libre para América Latina y el Caribe.

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En el balneario de Los tiburones corre el rumor de que algo ronda bajo el agua. Nadie lo ha visto bien, y el pueblo entero acomoda su verano alrededor de esa sospecha. En Un futuro brillante, el Norte es un destino al que todos aspiran y del que nadie regresa, aunque tampoco nadie lo conozca de verdad. En las dos películas, una comunidad entera organiza su vida alrededor de algo que da por cierto sin haberlo comprobado, y a Garibaldi le interesa el momento en que esa verdad compartida empieza a agrietarse.

Lucía Garibaldi y la construcción de una mirada propia

Garibaldi se formó en la Escuela de Cine del Uruguay, aunque su relación con las películas empezó antes, en las visitas a la Cinemateca de Montevideo. Antes de su primer largometraje dirigió los cortometrajes Colchones y Mojarra, que circularon por festivales internacionales, y trabajó durante años realizando y editando series, documentales, videoclips y publicidad. Ese oficio previo se nota en la precisión de sus encuadres y de su montaje. Con Los tiburones llegó en 2019 a Sundance, donde ninguna película uruguaya había competido, y volvió con el premio a mejor dirección de la competencia internacional de ficción. Seis años después presentó Un futuro brillante en Tribeca, dentro de Viewpoints, la sección dedicada a nuevas voces del cine independiente, y ganó el premio principal de esa sección.

Su manera de trabajar con las actrices se ha vuelto una marca. Elige protagonistas sin experiencia en actuación, confía en la intuición durante el casting y las acompaña durante meses antes del rodaje. Con Romina Bentancur, la Rosina de Los tiburones, trabajó dos años antes de filmar. Para Un futuro brillante eligió a Martina Passeggi, bailarina, y esa conciencia del movimiento quedó adentro de la película. A Garibaldi le interesan rostros y cuerpos que se salgan del estándar, y desde los días de su ópera prima rechaza que su cine se explique por una supuesta sensibilidad femenina. Ella prefiere hablar de una mirada personal.

Los tiburones, el rumor que agita un balneario

Los tiburones, disponible en Retina Latina, sucede en un balneario uruguayo fuera de temporada. Rosina tiene 14 años, su padre la lleva a trabajar con él en el mantenimiento de jardines y piscinas, y en esas jornadas conoce a Joselo, un pescador algo mayor. Mientras el pueblo discute si hay o no tiburones en el mar, ella tantea su deseo por primera vez, con una mezcla de curiosidad e imprudencia que la película sigue de cerca y sin juzgar. Garibaldi cuenta que el proyecto nació de una colección de sensaciones ligadas a crecer y probar cosas por primera vez, y que la atraía una chica «tentada a hacer lo incorrecto», casi «como una pequeña villana». Por eso Rosina se siente tan viva en pantalla.

La puesta en escena trabaja con muy pocos elementos. El balneario vacío vuelve el paisaje un espacio suspendido, el mar queda casi siempre fuera de campo y la amenaza flota como un clima mientras el verano avanza. Algunas irrupciones formales, la cámara lenta, ciertos lentes deformantes, estaban apenas insinuadas en el guion y se resolvieron como apuestas durante el rodaje. El tiburón importa menos como animal que como rumor. Nadie lo confirma y, aun así, organiza la imaginación del pueblo entero, igual que organiza la forma en que todos miran a Rosina.

Un futuro brillante, la promesa del Norte

Un futuro brillante imagina un mundo apenas corrido del nuestro. Elisa vive en un barrio detenido en el tiempo y acaba de ser seleccionada para ir al Norte, un honor que su familia y sus vecinos celebran, aunque quienes viajan dejan de volver, y entre ellos está su hermana mayor. Su madre trabaja de más soñando con reunir a sus hijas allá; Elisa, en cambio, empieza a sospechar de tanta promesa. Garibaldi sostiene que su protagonista le dice que no a «una idea de paraíso construida por otros», una utopía que todos repiten como deseable aunque casi nadie la conozca.

La ciencia ficción de la película está hecha de costumbres, protocolos y formas de hablar levemente desplazadas, «esa realidad que está un poquito corrida», como la describe la directora. Los espacios son reales y austeros, y en la posproducción el equipo limpió las marcas más reconocibles de Montevideo, los perros, los autos, para volver la ciudad familiar y extraña a la vez. El Norte nunca aparece en pantalla, y esa ausencia hace más inquietante la promesa. En cada país la película despierta lecturas distintas; en Nueva York el público la conectó con la ansiedad por rendir y pertenecer, y en Europa aparecieron resonancias con la migración.

Se trata de una coproducción entre Uruguay, Argentina y Alemania, escrita junto a Federico Alvarado y protagonizada por Martina Passeggi, Sofía Gala Castiglione, Soledad Pelayo y Alfonso Tort. Tras su estreno mundial en Tribeca tuvo su premiere latinoamericana en el Festival de Guanajuato, y el 14 de agosto llega al circuito comercial mexicano.

Del rumor al mandato, el puente entre las dos películas

Entre una película y otra hay seis años y un salto de escala, y aun así se reconocen enseguida como obra de la misma directora. La propia Garibaldi describió su segundo largometraje como otro relato de crecimiento, ahora envuelto en una distopía y más atento a la relación entre madre e hija, a los ideales de progreso y a las reglas que se supone hay que obedecer. Rosina desobedece por impulso, mientras que Elisa se planta frente a un sistema que ya decidió qué hacer con su juventud. El conflicto pasa del cuerpo de una adolescente y un pueblo chico a una estructura que administra el porvenir de todos.

Y en las dos películas lo decisivo permanece fuera de la pantalla. Al pueblo le basta con creer en el tiburón y a la comunidad de Elisa le basta con creer en el Norte; ninguna de las dos fuerzas necesita mostrarse para ordenar conductas. Ahí está el gesto más reconocible del cine de Garibaldi, junto con su interés por la juventud femenina como territorio que otros quieren decidir. Hasta la música tiende un puente entre ambas, con Fabrizio Rossi como compositor.

Camino al estreno

Un futuro brillante se estrena el 14 de agosto de 2026 en  la Cineteca Nacional de México . Una semana antes, Retina Latina acompaña ese recorrido destacando Los tiburones, disponible desde ya en retinalatina.org con acceso libre para América Latina y el Caribe. Tiempo suficiente para conocer de dónde viene el cine de Lucía Garibaldi antes de encontrarlo en pantalla grande.

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