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La mansión de Araucaima, de Carlos Mayolo

2

Mar
2016

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De una apuesta con Luis Buñuel. De allí, asegura Luis Ospina, surgió la novela que Álvaro Mutis publicó en 1973 y que dio origen a La mansión de Araucaima, la película que Carlos Mayolo rodó en 1986. El escritor y el cineasta eran amigos y Mutis escribió el libro para probarle a Buñuel que el género de terror gótico podía darse “en una tierra caliente”. La intención del autor era que el propio realizador de Viridiana la llevara al cine, pero el proyecto nunca llegó a concretarse. Años después, Mayolo (con Ospina, su compinche en el llamado “Caliwood”, como editor y actor de reparto) retomó el proyecto y adaptó la novela al cine tratando de transmitir esa sensación que podría definirse como buñueliana: la idea del enfrentamiento entre el mundo real y uno de fantasía, el encierro como metáfora de clase y el sexo como motor de las acciones de los personajes.
Foto promocional - La mansión de Araucaima
Foto promocional – La mansión de Araucaima
Los que viven en la mansión del título son un muestrario representativo de cierta división muy real de poderes: un hacendado, un militar, un cura, un sirviente y La Machiche, quien los controla por medio del sexo, entre otros. A ese universo tradicional llega un elemento inesperado y moderno: una banal e inocente modelo publicitaria que necesita arreglar su bicicleta. El encuentro genera confusiones, deseos y, finalmente, la explosión de una contenida violencia. No se trata de un film de terror, en un sentido estricto, sino más bien uno de suspenso, un relato erótico en el que el deseo juega un papel central. Ese “gótico tropical” de Mayolo involucra una enorme finca y a los paisajes del Valle del Cauca en la función que usualmente cumplen castillos, monasterios y bosques, a la luz rotunda en el lugar de la oscuridad tenebrosa y al deseo sexual expresado en una forma más directa y carnal que en los modelos clásicos del género. Pero la idea, en definitiva, es la misma: ofrecer una mirada sobre el triunfo de la pasión y la emoción sobre la razón, agregando a la receta una ácida crítica social que nos devuelve al origen buñueliano del proyecto.
Afiche oficial versión 56 FICCI
Afiche oficial versión 56 FICCI
El film adquiere por estos días nueva vigencia no sólo por el tributo a Ospina en el marco de la edición 2016 del FICCI, sino porque además el Festival de Cartagena eligió una foto del rodaje de La mansión de Araucaima para ilustrar su afiche oficial. Un merecido homenaje. Por Diego Lerer, de OtrosCines.com, para Retina Latina

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