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Andrés Crespo, el surfista que actúa, escribe y dirige

13

May
2016

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Actor de varias de las películas de Sebastián Cordero, el director ecuatoriano más reconocido internacionalmente, Andrés Crespo (nacido en 1970) lleva una multifacética carrera en el cine, ya que -además de su trabajo interpretativo delante de cámaras- ha participado como guionista y director de cortometrajes, además de ser locutor, periodista gráfico y radial y, sobre todo, surfista. Tras dejar la carrera de abogacía, Crespo -a quien sus amigos de la infancia han llamado “la Vieja Crespo”, apodo que conserva hasta hoy- se ocupó de otra de sus grandes pasiones, el surf, “escapando un poco de Guayaquil”, su ciudad natal, según contó. Crespo vivió en la playa -en la zona de Manglaralto y Olón, en la franja costera de Ecuador- durante siete años (entre 1990 y 1997), época en la que se dedicó a esa pasión acuática que considera casi una religión, además de tener bares y restaurantes en la zona. Andrés Crespo Tras divorciarse y volver a su Guayaquil natal, a fines de la década de 1990 empezó a escribir guiones y pronto se dedicó a la dirección, con cortos como Niño Danny, Sonnya, Filo de tocador y Pata de cabra. La actuación surgió luego, gracias a una película como Crónicas, su primera colaboración con Sebastián Cordero, para quien luego trabajó como protagonista de Pescador, película que tuvo un gran éxito y un largo recorrido por festivales, incluyendo varios premios a Crespo por su trabajo en ella. Otras películas en las que participó desde entonces fueron Prometeo deportado, de Fernando Mieles; Mejor no hablar de ciertas cosas, de Javier Andrade, Sin otoño, sin primavera, de Iván Mora; y en el documental Más allá del Mall, como un alter-ego del director Miguel Alvear. Sin embargo, a Crespo no le gusta definirse como actor, ya que -dice- “siempre soy yo en todos mis personajes”, prefiriendo la improvisación y la modificación de  los diálogos para adaptarlos a su particular acento y forma de hablar. Este año se lo verá nuevamente en una película de Cordero titulada Sin muertos no hay carnaval, que escribió el propio Crespo en 2007 y que se centra en la invasión de tierras en la zona de Monte Sinaí, en el noroeste de Guayaquil, enfocándose en el conflicto entre dos familias del lugar, los invasores y los narcotraficantes que operan en la zona. Tiene también un proyecto como director, el que marcaría su debut como realizador de un largometraje. Y un sueño: actuar con la realizadora argentina Lucrecia Martel. Por Diego Lerer, de OtrosCines.com, para Retina Latina

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