¿No puedes ver el video?
REGÍSTRATE

afiche

La Playa D.C.

La historia de Tomás, un joven afro descendiente que ha huido de la Costa Pacífica colombiana a causa de la guerra, es una fábula que se repite todos los días en el país. Llegar a Bogotá, una metrópolis de ocho millones de habitantes, situada a 2.600 metros sobre el nivel del mar es un punto de quiebre para el personaje, quien debe enfrentarse a una ciudad que poco abre sus puertas. El asfalto, la congestión y la inclemencia de la calle, acompañan el recorrido de Tomás, quien encuentra en el acto de cortar pelo, un arte, un legado histórico de los esclavos que trazaban en los peinados de los niños mapas con rutas de escape. Así, en las cabelleras de los demás, comienza a dibujar el mapa que lo llevará a encontrar a su hermano, y en esta búsqueda, se encontrará a sí mismo.

Ficha Técnica y Artística

Asistente de dirección: Iván D. Gaona

Director de Arte Juan David Bernal

Guión Juan Andrés Arango

País de producción: Francia

Compañía productora: Burning Blue SAS, Séptima Films Ltda

Productor: Jorge Andres Botero, Diana Bustamante

Dirección de fotografia: Nicolas Canniccioni

Sonidista: Márcio Cámara, Isabel Torres

Diseñador de sonido: Sonamos CL

Montaje: Felipe Guerrero

Premios y reconocimientos

Nombre del premio o reconocimiento Año Ciudad / país
Mejor Director, Competencia Internacional 2012 SANFIC/Chile
Mejor Ópera Prima 2012 Festival de Lima

 

Participación en eventos cinematográficos

Festival o evento Año Ciudad / país
Cannes FF 2012 Francia
San Sebastian FF 2012 España
SANFIC 2012 Chile
Festival Biarritz Amérique-Latine 2012 Francia
Busan 2012 Corea del Sur

8 comentarios en “La Playa D.C.

  1. Bastante acertada, se evidencia la cruda realidad que viven sujetos azotados por la guerra rural, quienes posteriormente llegan a la urbe, sin oportunidades, muy cerca del peligro que supone la ciudad. Se resalta el legado cultural de comunidades Afrocolombianas, aspecto que enriquece al largometraje.

  2. Me interesan y me gustan las películas de Retina Latina.Es una pena que en esta falle el sonido y no se entienda bien lo que dicen.Hubiera estado mejor con subtítulos, en especial para quienes no somos colombianos aunque sí hablamos español.
    ¡Un abrazo desde Argentina!

  3. Me gustó mucho recrear los sitios de Bogotá y reconocer uno que otro. Viví cerca a La Playa y pude sentir el prejuicio hacia los jóvenes que venían de trabajar engallando carros, las diferencias brutales entre los afrobogotanos nacidos de varias generaciones educadas en la capital y los llegados por el desplazamiento. La película muestra la cara fea de Bogotá, pero lo bueno es que apenas si se ve. El drama humano lo es todo y le da una fuerza que en la ciudad habría sido imposible. Estuve también en los bordes de la avenida 5a, lo más cerca a los cerros que deja la ciudad, y descubrí que los propietarios cierran cualquier posibilidad de ascender a lo largo de barrios completos. ¿Cómo hizo Tomás para encontrar un camino hacia ellos? Quien no conoce esa parte, incluso los barrios pobres, pasa por alto que hay que ser un baquiano para encontrar el camino.
    La historia de los 3 hermanos también me toca. En el Valle del Cauca casi todas las familias tenemos un esquema similar: los mayores se van al exterior a buscar prosperidad y los jóvenes crecemos con una influencia lejana, soñada, que no es de aquí.
    No me extraña que haya sido escogida para “Una cierta mirada” en Cannes. Esta visión del pueblo afro, con una buena cinematografía, es un paso adelante para una ciudad que todavía no sabe qué hacer consigo misma, que se niega a todo lo extraño y, por ahí derecho, a muchas posibilidades de progresar. Contrasta con la frescura y la hospitalidad del pueblo afro, boyante en su naturaleza.
    La historia le apuesta al triunfo por medio del emprendimiento, a permanecer a pesar de la dificultad, pero apenas si pasa de soslayo la cantidad de enemigos que le hacen la vida imposible al pueblo negro. Altos de Cazuca, entre Soacha, Kennedy y Ciudad Bolívar, vive una violencia descomunal, de práctico exterminio hacia los jóvenes y los medios masivos la ignoran ramplonamente. Apostarle a una solución individual es iluso, si se cae en cuenta de que esta realidad es la misma de “Silencio en el paraíso”, que puede verse aquí mismo. Los “falsos positivos”, el desplazamiento, el racismo y la marginación, no se resolverán sin una acción concertada, colectiva, que incluya a la comunidad internacional, como sucede con este mismo filme.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *